domingo, 14 de febrero de 2010

Sobre espíritus caidos y demas yerres


YO, cometí el pecado más temible. No fui auténtico. Engañe a mi propio espíritu, creyendo que de él podría escapar por un momento, pasando desapercibido.
Como Adicto, la primera vez fue de prueba, y regresé despavorido nuevamente a la seguridad de la calma y la paz. Pero dentro mio, en algún escondite creado para escapar de mi espíritu, comencé a dialogar con el escapismo. Tiempo al tiempo fui dandome cuenta que dediqué todos mis esfuerzos en que mi espíritu no se diera cuenta de esta cueva, mejor dicho, cripta, que me llamaba y me daba idea de bienestar.
Siendo pequeña despertó mi curiosidad, fue creciendo y seduciendome. Hasta que un día me di cuenta que esa cueva, ocupó casi todas mis atenciones y, peor aún, que el sendero de regreso había desaparecido.

No se si te habrás dado cuenta, pero en esta historia hay 3 personajes.
Mi espiritu, antigua casa, donde crecía y desarrollaba todo mi potencial, donde realmente era feliz y auténtico, donde encontraba la paz a pesar de las espinas, donde supe por primera vez que es eso del AMOR.
La cueva, o cripta, donde dejé de ser auténtico, donde busqué la facil, donde falsee la verdad, donde fui parte del reviente.
y...
YO.

Yo, estoy en el acantilado del miedo. Ya no tengo dudas ni confusiones. Lisa y llanamente tengo miedo, miedo de no encontrar las migas de pan como Hansel y Grettel para encontrar el camino de regreso. Miedo a que mi espíritu ya no exista. Gracias al miedo salí de la cueva, pero si no encuentro el camino de regreso, no creo que dure mucho.
Hoy por hoy, corro como loco y desesperado por distintos pagos para encontrar ese camino. Hoy por hoy trato de centrar fuerzas en no volver.

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